Las estafas más comunes en los viajes, contadas por Bloggers de Viajes

-¿Primera vez en India?

-Si, le respondí

-Bienvenidos en India nos encanta recibir a extranjeros, queremos que sea uno de sus mejores viajes. Sobre todo tú, que decidiste traer a tu mamá a conocer a India, nosotros también amamos a nuestras mamás por eso queremos que lo pasen muy bien en su viaje. Me encargaré de apoyarlos en todo lo que sea posible.

Estas fueron las primeras palabras del conductor de taxi en India antes de intentar estafarme.

No fue ni la primera ni la última vez que alguien ha intentado estafarme en un viaje. Estar constantemente en movimiento de un lugar a otro y con cara de extranjero me convierte en el blanco perfecto de los que intentan aprovecharse de la ingenuidad de las personas.

Personalmente encuentro fascinante el mundo de las estafas en los viajes y en más de una ocasión, con objetividad y cautela, he seguido el juego de algunas personas para ver que tan lejos están dispuestos a llegar en su engaño.

Independientemente de lo fascinantes o molesto e inmoral que son, las estafas en los viajes son una realidad. Similar al artículo que publiqué sobre Accidentes y Enfermedades en los Viajes, este artículo no busca desalentarte en salir a conocer el mundo, si no todo lo contrario. Quiero informarte de una situación real para que seas consciente de las posibilidades que existen al viajar.

A través de relatos de otros bloggers conocerás que incluso los expertos en viajes hemos sido víctima de una que otra estafa, en algunas ocasiones viajando en nuestro propio país.

Sal, viaja y explora pero siempre sé cauteloso y en caso de que hayas sido víctima de una estafa no lo veas con malos ojos recuerda que las mejores historias en los viajes es cuándo todo salió mal. Al inicio no lo verás así pero cuándo regreses a casa y cuentes a tus amigos como te fue en tu viaje te aseguro que esta será la primera historia que contarás.


¿Quieres más tips de seguridad en los viajes? Lee: 20 Consejos de seguridad para viajar al extranjero


Tours en Bangkok

Estafas más comunes en los viajes – Historia de Vero Boned del blog Sin mapa

La picaresca del tailandés es bastante conocida por todos, pero eso no significa que en medio de la confusión -y un afinamiento de sus técnicas- no vayamos a caer como tontos.

Recuerdo que antes de ir a Bangkok, allá por el 2010 -para que vean que no es algo nuevo- me advirtieron muchos viajeros que los tailandeses intentarían decirme que El Palacio Real estaba cerrado por “X” motivo (siempre era un diferente) y que me ofrecerían recorrer la ciudad en tuk-tuk, haciendo alguna parada estratégica en alguna tienda para regresarme más tarde al Palacio.

Yo lo sabía… y aún así caí. En una esquina, un “policía” a quien le pregunté por la dirección del Palacio Real (no, no había smartphones con google maps en esa época) me dijo que “justo ese día” era el día de la visita del monarca al palacio y que hasta después del mediodía estaría cerrado al público. Me comentó que había otros templos muy interesantes y que él tenía un amigo tuk-tukero –que justo y de casualidad estaba ahí junto a él- que nos podría llevar gratis. Eso si, a cambio nos pararía en dos tiendas a las que teníamos que entrar aunque no fuéramos a comprar nada. No sé, que fuera un policía quien me decía esto me confundió y le creí.

Cuando 3 horas más tarde llegué al Palacio me dijeron que no había cerrado en todo el día … y que me habían timado. Me sentí una boluda monumental.

Nota de Alejandro: Esto también se conoce como la «estafa del sastre» (Tailor Scam), un conductor de Tuk Tuk te llevará por la ciudad a los sitios más turísticos y aprovechará para dejarte en una tienda dónde un sastre te hará un traje, en ocasiones el traje en verdad es bueno pero la mayoría de las veces recibirás algo que no es ni remotamente parecido a lo que pagaste. Además de esto, el tuk tuk te podrá llevar al «muelle tailandés» para hacer un paseo en barco, una vez más, todo es parte de la misma estafa. Esta estafa es tan elaborada que incluye a varias personas en diferentes puntos de la ciudad para convencerte del recorrido.

Contribución de Vero del blog Sin Mapa

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 Tuk-Tuks en Tailandia

Estafas más comunes en los viajes – Historia de Samanta y Ariel del blog En Donde Sea

Bangkok es el lugar ideal para que conozcas en tenebroso mundo de las estafas. Existen varias modalidades hechas a medida, nosotros vamos a centrarnos en una de ellas: el precio de los Tuk-Tuk.

Por si no has escuchado esta palabra antes, te aclaramos que este medio de transporte es muy típico en el sudeste asiático y se trata de una moto a la que está adherida una pequeña cabina. Están por todos lados y van directamente a por los turistas (saben que le pueden sacar jugo). Lo que ocurre es que siempre te proponen un precio muy superior al real, el cual debes negociar durante un rato.

Pero la cereza del pastel son los Tuk-Tuk que se encuentran aparcados en la famosa calle de Kao San. Los espabilados conductores tratarán de engañarte con la frase de «Un paseo solo por 10». Claro que nunca aclararon qué tipo de moneda ni cuántos 10 te pedirán, pero nunca jamás serán 10 Bath. Así que ya lo sabes: huye de ellos.

Nota de Alejandro: En la mayor parte del Sudestasiático el uso de Tuk-Tuks o Rickshaws es el medio de transporte más barato y fácil de usar pero tal y como hacen mención aquí, todo esto cambia en Tailandia. En Bangkok un taxi privado llega a ser más barato que un viaje en tuk-tuk y en Chiang Mai los songthaew o las camionetas rojas son mucho mejor opción de transporte.

Contribución de Samanta y Ariel del blog EnDondeSea

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Estafas de compras en Bangkok

Estafas más comunes en los viajes – Historia de Tatiana del blog Caminando por el Globo

En esta ciudad conocíamos diversos tipos de estafas que les hacen a los turistas. Y casi casi caímos en una.

En famosa calle mochilera Kao San Road hay muchos puestos que hacen trenzas, venden ropa y hasta credenciales falsificadas. Yo decidí comprar allí un regalo para mis sobrinas.

Era la primera vez que compraba algo en 8 meses de viaje y quería aprovechar que mis primos volvían a mi ciudad para mandarles algo a mis dos sobrinas y a mi sobrinito que nacerá en los próximos días. Con todo el amor y las ilusiones del mundo les elegí un conjuntito típico de Tailandia a cada una y un pantalón al varoncito.

Luego de regatear, ir y volver, me decidí y lo compré.

El vendedor parecía buena gente. Le pago, y me da la ropita en una bolsa. Cien metros más adelante le muestro a Javico lo que compré y en vez de dos conjuntitos, había uno solo en la bolsa.

Me subió la adrenalina y volví como un toro – con Javico como mi guardaespaldas-, agarré la percha y comencé a quitar el conjunto que me estafó y a guardarlo en la bolsa. Cuando me vió, le dije “olvidaste darme éste”, y el dijo “ooohhh, no me di cuenta”. Y nos lo dio sin mayor problema.

Lo que más bronca me dio es que ese estafador vendiera ropa para bebés y niños. ¡Que desalmado!

Nota de Alejandro: La estafa del intercambio de mercancía es quizás de las más comunes en cualquier mercado alrededor del mundo, siempre revisa que lo que el vendedor está empacando sea exactamente lo que elegiste, sobre todo si se voltea a buscar una bolsa o algo dónde poner tu compra.

Contribución de Tatiana del blog Caminando por el Globo

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Estafas en Cuba

Estafas más comunes en los viajes – Historia de Tatiana del blog Caminando por el Globo

Decidimos ir a recorrer Cuba durante un mes como mochileros. Arrancaríamos en La Habana, viajaríamos por toda la isla y terminaríamos allí también.

Sabíamos que en Cuba hay mucha gente que trata de estafar o sacar algún provecho de los turistas. Lo sabíamos y lo teníamos muy presente, pero así y todo caímos en la trampa.

En algún lugar habíamos leído que a las mujeres estafadores y prostitutas que se aprovechan de los turistas se les llama jineteras, a los hombres que hacen lo mismo jineteros, y que hay muchas personas de ese tipo en la isla. Por eso andábamos muy alertas. Lo llevábamos bien e incluso teníamos una técnica muy buena para alejarlos rápidamente. Les decíamos: “No glacias helmano, somos estudiantes y vivimos aquí hace años”. Y en seguida dejaban de molestarnos.

Una noche volviendo a la casa de familia donde nos hospedábamos, vimos a un cubano que se parecía al jugador de futbol argentino La Bruja Verón. Lo miramos haciendo algún comentario y en seguida se nos acercó a hablar muy simpáticamente. La charla fue muy rápida y en seguida simpatizamos.

Viéndolo desde afuera me siento muy inocente, ingenua y tonta, ¡siento que fue una situación tan obvia!.

Resulta que nos dijo que su madre vivía en Argentina y un tío en Ecuador (nuestros países), y ahí la empatía creció – ¡pero que casualidad!, más obvio imposible.

Luego de un rato nos preguntó si ya habíamos probado el mejor trago de Cuba. Le dijimos que no nos gusta el alcohol y nos dijo que se puede tomar también sin alcohol. Dijo que él nos quería INVITAR a probarlo al bar de su amigo. Aceptamos.

Entramos al bar allí mismo que ya estaba cerrando, y en seguida nos sirvieron el trago. Uno a cada uno. Sin preguntarnos nada, ni decirnos el precio.

Lo tomamos y mientras comenzó a ofrecernos de REGALO un paquete de habanos a los que les escribió una dedicatoria. Ahí nos saltó la ficha de que era un jinetero, hecho y derecho. Obviamente no aceptamos los habanos y dijimos que nos íbamos. Entonces rápidamente dijo que teníamos que pagar 9 CUC (9 dólares) por los tres tragos.

Javico comenzó a pelearse, pero le dije que no nos convenía, que no había nadie allí y era peligroso. Lo pagamos y nos fuimos.

Estábamos que nos salía humo por la cabeza. No podíamos creer haber sido tan ingenuos. Pero la historia no termina aquí.

Al final del viaje, cuando regresamos a la ciudad, paramos en la misma casa, y un día regresando a dormir por la noche, lo vimos.

Obviamente Javico fue a encararlo diciéndole que era un estafador y que nos devolviera nuestro dinero. Él sacó su billetera diciendo que no tenía dinero, pero la agarramos y le sacamos el dinero de su trago. Al menos nos sentimos un poco mejor. Eso sí, después caminábamos mirando hacia atrás por miedo a que aparezca el jinetero vengador.

Contribución de Tatiana del blog Caminando por el Globo

Si quieres más info para viajar a Cuba puedes leer en el Blog de Tatiana:  Algunos consejos e info para viajar por Cuba

Transporte en Cuba

Estafas más comunes en los viajes – Historia de Lina y Andrés del blog Renunciamos y Viajamos

El camión de las dos estafas

Cuba es uno de los países más seguros del mundo, le podrá contar alguien que conozca la isla de la revolución. En La Habana, por ejemplo, las calles están ultravigiladas por cámaras desparramadas en toda la ciudad. Ese gran hermano barbudo al que no le tiembla el pulso cuando de castigar se trata, ha hecho que los atracos se reduzcan a cifras que cualquier país del atlas envidiaría. Pero las estafas son el pan de cada día.

Ey chico, tengo habanos originales que saqué de la fábrica donde trabajo”, te puede decir alguien con tabacos de un dólar envueltos en una caja de Cohibas. O el que te vende el ron, o el que te ofrece mujeres. O el taxista que te cobra en moneda extranjera las carreras que se pagan en moneda local. Sí, en Cuba hay dos monedas y eso ayuda a la confusión del visitante y hace la oportunidad del avivato.

Pero fue abordo del camión interprovincial que nos llevó desde la capital hasta Santiago de Cuba, donde atestiguamos dos estafas, una de las cuales fuimos víctimas.

Para empezar, el hecho de que un turista viaje entre municipios en camión y no en guagua es un hecho tan exótico como un Mac Donalds en Cuba. Tomamos el riesgo por una mezcla de aventura y economía.

Los camiones son viejos vehículos de carga soviéticos acondicionados con sillas de lata rígida, incómodos como ellos solos, en los que viajan los cubanos que no pueden pagar la guagua Viazul con aire acondicionado. Habían transcurrido aproximadamente diez de las trece horas de viaje interminable cuando un hombre viejo se puso de pie y empezó a mover de puesto en puesto el famosísimo timo de dónde está la bolita. Nosotros íbamos en la parte de atrás y teníamos una visión completa del show.

Mientras iba ganando incautos, un hombre musculoso sentado diagonal a nuestro puesto jugaba y hacía parecer aquello como un juego de niños. Luego algún fulano apostaba un poco y ganaba. En un momento donde el lugar de la bolita no podía ser más evidente, el musculoso convenció a un par de chicas de que apostaran, y que si no tenían dinero jugaran con la cadena de oro que una de ellas llevaba puesta. Y así lo hicieron. Pero la bolita, misteriosamente, no apareció.

Las mulatas gritaban “pingaaa”, “coñooo”, “cojoneeees”, “te lo dijeee”, mientras el viejo y el musculoso bajaban del camión en medio de la nada con su botín entre manos.

Cuando llegamos a la casa particular donde nos alojamos en Santiago de Cuba nos dimos cuenta de que a nosotros también nos habían robado. En un descuido, o dormidos durante la noche, alguien abrió a maleta, sacó alguna ropa y la dejó tal cual como estaba. Nos habían advertido de no dormirnos pero no hicimos caso.

No fue mucho lo que perdimos pero nos dolió. Juramos no volvernos a subir a un camión pero tres semanas después estábamos abordo de otro de esos tiestos en el camino de La Habana a Varadero.

Contribución de Andrés y Lina del Blog Renunciamos y Viajamos

Pueden seguir leyendo más historias del viaje de Andrés y Lina en esta artículo: Guía de viaje por Cuba: todo lo que tiene que saber para su viaje a la isla de la Revolución

Estafas en La Habana

Estafas más comunes en los viajes – Historia de Daniel del blog Universal Traveler

Allá por el año 2008, cuando apenas me iniciaba en las artes de viajar, caí en una pequeña estafa durante un viaje en Cuba.

En una de las tardes que pasé en La Habana junto a un amigo y compañero de universidad que me acompañaba en ese viaje, nos acercamos a conocer la Universidad de La Habana, cuya rectoría se ubica en un viejo edificio colonial.

Allí, mientras paseábamos por las salas y patios, se nos acercaron dos chavales que decían ser estudiantes. Se presentaron y se ofrecieron amigablemente a acompañarnos un rato para contarnos la historia del lugar, las funciones de cada sala y hasta quienes eran los retratados en los numerosos cuadros que colgaban de las paredes. Todo fluía con normalidad y tanto mi amigo como yo estábamos contentos de estar pasando un rato con gente local que, aparentemente, no se relacionaba con nosotros solo por interés económico.

Tras un rato paseando por el edificio, los presuntos estudiantes nos hablaron de un bar cercano en el que se inventó una famosa bebida llamada «negrón». Un lugar con mucha historia en el que supuestamente iban a beber Fidel, el Ché y otros revolucionarios. Inocentes y confiados de nosotros… aceptamos ir.

Efectivamente, el lugar no estaba lejos. Parecía algo elitista y sofisticado, un restaurante de mantelería y camareros enchaquetados. Aire acondicionado a todo dar y nosotros sudados y en mangas cortas. Nos sentamos los cuatro en una mesa y nos sirvieron 4 cócteles, a lo que inmediatamente los chicos comienzan a hablarnos de sus problemas económicos, dándonos a entender que la factura iba a tener que correr por nuestra cuenta.

Ya empezamos a olernos algo raro y a sentirnos incómodos. Pedimos la cuenta antes de terminarnos el negrón y, cuando llega, efectivamente, el precio era exageradamente alto. Estaba claro que los chicos estaban compinchados con el lugar y el camarero que nos atiende para cobrarnos una cuenta inflada que después se repartirían.

Ante tal tesitura y conscientes de la jugada, decidimos pagar tan solo por nuestras bebidas e irnos. Fue lo mejor que supimos hacer para salir medio airosos y sin problemas de aquella situación. Aun así se llevaron un importe mayor que el que correspondía a esas bebidas, ¡pero nos fuimos contentos de que no consiguieron salirse completamente con la suya!

9 años después, cada vez que me veo con mi amigo, no hay vez que no hablemos de la anécdota del «negrón» y nos echemos unas buenas risas. ¡No se nos olvida aún el frío que pasamos allí dentro!

Contribución de Daniel Viera del Blog Universal Traveler

Pueden seguir leyendo más historias en el blog Universal Traveler