¿Es seguro viajar por el mundo? Enfermedades y Accidentes en los viajes

«…huir de la muerte es huir de la vida, olvidar que moriremos es olvidar que estamos vivos.»

Normalmente intento ser realista y objetivo cuando se refiere a un viaje pero entiendo la preocupación de las personas cuando la mayoría de las preguntas relacionadas sobre cómo organizar un viaje tienen que ver con «seguridad», «miedo», «enfermedades» y «accidentes».

No lo negaré, ni intentaré convencerte que viajar es completamente seguro, sería una mentira. Pero si quiero mostrarte el panorama completo y poner las cosas en perspectiva.

Lo primero que debes entender es que viajar no es más peligroso que quedarte en casa. Pero debido a que te encuentras en un ambiente conocido y confortable tu cerebro minimiza e ignora estos riesgos.

Tu vida cotidiana está llena de posibles accidentes y enfermedades. En cualquier momento, en tu casa, trabajo, escuela, en los trayectos de tu casa al trabajo, salir a un centro comercial, a un bar o cualquier actividad que hagas tiene un riesgo potencial, pero es difícil creerlo pues es tu día a día.

Si aún no lo crees, ¿sabías que tan sólo en Estados Unidos mueren 450 personas al año por caerse de la cama? Suena extraño, pero es una realidad. Vivir tu vida cotidiana puede ser riesgoso.

Cuándo se refiere a un viaje es más fácil aceptar la posibilidad de una enfermedad o accidente, estarás en un ambiente diferente enfrentando a situaciones  desconocidas. Incluso yo, que he recorrido más de 50 países, cada vez que viajo a un lugar nuevo siento miedo, pero reconozco que está en mi imaginación.

Afortunadamente, desafortunadamente para mi repertorio de historias, jamás he tenido un accidente o enfermedad en un viaje. Viajé 3 meses por India y ni siquiera eso logró hacer que enfermara del estomago. Pero si he pasado por situaciones dónde mi vida ha estado en peligro, eran momentos específicos en situaciones que se salieron totalmente de mi control como lo sería mi viaje al Campo Base del Everest.

Debido a esto me di a la tarea de recolectar historias de varios bloggers que han recorrido el mundo y que ellos nos cuenten sus historias de enfermedades y accidentes en sus viajes.

Dicen que para superar un miedo debes de enfrentarlo y es lo que intento con estos textos. Quiero mostrarte la realidad para qué comprendas que las cosas no son tan malas como tu mente las hace parecer.

Al finalizar de leer todas estas historias te darás cuenta que no importa cuánta planeación, preparación y prevenciones se pudieron haber tomado para evitar que sucedieran algunas de estas historias, era inevitable.

Sin embargo, también notarás que la mayoría tienen un factor en común: las personas involucradas contaban con un seguro médico internacional de viajes que les ayudó a salir adelante.

Antes de entrar de lleno con las historias me resta recordar que cada cosa que valga la pena conlleva un riesgo y un viaje no es la excepción.

Cuándo me encontraba en medio de la tormenta en los Himalayas lo único que podía pensar era, si en estos momentos hubiera sucedido algo que terminará con mi vida estaba seguro que moriría satisfecho. Pude caminar hasta la base de la montaña más alta del mundo y admirar unos paisajes que pocas personas tienen el privilegio de hacer. Esta recompensa vale para mi cualquier riesgo.

Enfermedades en los viajes – India

Enfermedades y accidentes en los viajes – Historia de Pablo Garcia del blog Polviajero.com

Cada vez que le decía a alguien que iba a viajar a India, me decía: tené cuidado con lo que comés. Y es cierto, hay que ser precavido con las comidas en India porque las condiciones de cocción no son las mejores.

Pero también es cierto que en un viaje largo, uno se cuida mucho los primeros días y luego algunas cosas se empiezan a naturalizar y los cuidados poco a poco se olvidan. Eso es justamente lo que me pasó cuando llegué a Varanasi.

Ya hacía un mes y medio que estaba viajando por India, había recorrido la costa oeste, el Rajastán, algo del norte y llegué con un amigo viajero a la famosa ciudad del Ganges y los rituales.

Al momento de buscar un alojamiento, buscamos un hostel barato y cerca del río porque nos interesaba la posibilidad de sacar fotos desde lo alto, sobre todo, de las ceremonias de cremación.

Llegamos así a Puja Guesthouse, ubicada sobre uno de los gaths sobre el río Ganges con un enorme horno de cremación.

Según la tradición, todos los hindúes deben peregrinar hacia el Ganges al menos una vez en su vida y miles van a morir a esta ciudad tan mítica para que sus cuerpos sean quemados y sus cenizas sean arrojadas al río.

Caminamos fascinados una y otra vez por la orilla del Ganges viendo las inmersiones y las ceremonias que cada tarde se hacen en el lugar.  Aprovechamos la terraza del hostel para sacar buenas fotos panorámicas de estas situaciones donde la religiosidad hindú se expone en su máximo esplendor. Pero cometimos un error: en esa terraza donde se veía todo tan lindo y que nos permitió tomar tantas fotos, también cenábamos o almorzábamos.

Aquí tengo que agregar un detalle importante: justo abajo nuestro, la pira de los crematorios ardía desde la salida del sol hasta el ocaso. Como ustedes saben, el humo sube… suben la cenizas que se vuelan mientras se queman…. Y nosotros comiendo allí.

No les puedo explicar el malestar estomacal que tuve durante días. No me lo olvidaré en mi vida.

Aquí mi consejo entonces: en India debes tener cuidado con la comida pero también, evitar cenar alrededor de un horno de cremación. Tu estómago te lo va a agradecer.

Contribución de Pablo Garcia del Blog de Viajes POLVIAJERO

Si querés seguir leyendo sobre mi viaje por india, podés visitar mi blog POLVIAJERO.com

Enfermedades y Accidentes en los viajes – Nepal y Sri Lanka

Enfermedades y accidentes en los viajes – Historias de Flor y Juan del blog Ruta del Mate

India – Nepal

Estábamos con Juan en India, en Pushkar, cuando sentimos un pequeño temblor. No podíamos ni sospechar lo que se estaba viviendo en Nepal en ese momento. Era 25 de abril de 2015, un terremoto estaba azotando fuertemente el país y hacía menos de un mes nosotros habíamos estado por allí.

Mi papá, desde Argentina, me mandó un mail que decía:
«Siempre estén en comunicación con nosotros. Estos lugares donde están no me gustan. Me gustaría que se vayan a la madre patria. Los quiero. Papi»

Es que ni siquiera quería verme o que estuviera con él en Argentina, con que me vuelva a vivir a España (de dónde habíamos salido para nuestro gran viaje), le bastaba. Quería que estuviera en un lugar que, de acuerdo a su criterio, fuera «seguro». Le respondí que yo también le quería, que estábamos haciendo realidad nuestro sueño y que cosas malas podrían sucedernos en cualquier sitio, incluso en Madrid.

A la semana de este suceso, hubo un terremoto en la provincia argentina de San Juan y mi papá justo estaba allí por trabajo. Obvio que le tenía que devolver el mail:
«Me gustan los lugares donde estás. Tan sólo cuidáte. Te quiero, Flor»

Nota de Alejandro: Personalmente estuve en Nepal durante la peor tormenta en la historia del país, logré llegar a un punto seguro y evitar estar atrapado en zona de riesgo por un día (Puedes leer el resto de la historia aquí). Otras personas no corrieron con tanta suerte. No por estar en un lugar familiar o seguro te garantiza que estarás a salvo, los accidentes pueden suceder en un país lejano o en tu misma casa.

Tailandia – Sri Lanka

Antes de salir de viaje, me hice lo que popularmente se conoce como un «service completo», la «itv» para mi cuerpo: fui al médico, ginecólogo, dentista, chequeé que tuviera todas las vacunas, todo. A los 7 meses de comenzado el viaje, un arreglo en una muela se me fue deteriorando y un caramelo pegajoso lo terminó por destruir, dejando un agujero que no permitía que comiera ni tomara nada frío sin sufrir.

Seguro internacional con cobertura dentalMe hice ver con una dentista en Tailandia que me dijo que tenía una infección y que necesitaba un tratamiento de un mes con antibióticos viendo regularmente al dentista. No podíamos quedarnos un mes, por dos razones: se nos vencía la cantidad de días permitidos en ese país y teníamos un pasaje ya comprado a Sri Lanka.

Dudamos seriamente en abandonar el viaje y volver a España dado que era una «infección» y un tratamiento relativamente largo, además esa situación estaba afectando nuestros ánimos y no estábamos disfrutando del viaje.

Pero al final continuamos y en Kandy, la ciudad donde está el «diente de Buda» me fui a tratar en un hospital bastante precario que nada tenía que ver con el moderno de Tailandia. Allí el dentista me hizo el tratamiento que necesitaba en un santiamén, no sin antes sufrir un poquito, obvio.

La muela, por suerte, no dio más problemas y pudimos seguir disfrutando de nuestro sueño viajero.

Nota de Alejandro: Algunos, no todos, seguros de gastos médicos internacional tienen cobertura de emergencias dentales. Revisa bien la póliza de tu seguro para saber si este tipo de situaciones están cubiertas. Da clic aquí para conocer las cosas que debes de considerar para comprar un seguro médico internacional.

Contribución de Flor y Juan del Blog de Viajes Ruta del Mate

Para leer más historias puedes visitar el blog Ruta del Mate

Enfermedades en los viajes – Uganda

Rozando la muerte en Uganda – Historia de Esteban Mazzoncini del blog Un Viajero Curioso

El calor y los mosquitos forman una combinación insoportable y el viaje a Kalangala, en el Lago Victoria, se hace más difícil de lo pensado. A la noche comienzo a sentirme mal. El termómetro marca 41º y estando a varias horas en bote del pueblo más cercano me doy cuenta que estoy en una situación complicada.

Siento tanto dolor en los músculos y todo el cuerpo que apenas puedo moverme. A pesar de ser de noche el dueño de una choza me lleva en carretilla hasta el muelle y con la complicidad de un amigo me suben a una embarcación. Cierro los ojos y a partir de ese momento no me acuerdo nada más.

De pronto oigo una voz de mujer que pregunta por mi nombre. Estoy en la sala de una clínica en Masaka. La enfermera se acerca con una carpeta, saca unos papeles y lee un informe que siento como si fuera un veredicto final. Apenas logro entender que tengo paludismo más conocido como malaria.

Estoy solo, en Uganda y el miedo se apodera de mi mente pensando en lo peor. Hace tres días que estoy internado, durmiendo, tomando pastillas, vomitando y hasta inclusive desmayándome del dolor. Ni las vacunas ni el repelente pudieron evitar uno de los peores riesgos de visitar África del Este en pleno verano. Hoy la muerte tocó la puerta, pero esta vez preferí no abrirle.

Si quieres leer el resto de la historia de Esteban puedes leerlo dando clic aquí.

Contribución de Esteban Mazzoncini del Blog Un Viajero Curioso

Pueden seguir leyendo más historias en el blog Un Viajero Curioso

Además, en el libro UN VIAJERO CURIOSO vas a encontrar relatos en primera persona de los viajes que Esteban fue haciendo por Asia, Medio Oriente, África, América Latina y anécdotas de Europa durante 20 años. Más info sobre como obtener el libro da clic aquí

Accidentes en los viajes – Argentina

Accidentes en los viajes – Historia de Aldana, Dino y Tahiel, familia viajera del blog Magia en el camino

Un segundo es lo que duró el accidente. Puede ser que haya sido un poco más, pero todo pasó tan rápido que es imposible medir el tiempo.

Cerré los ojos y sentí tres fuertes golpes.

Uno.
Dos.
Tres.

Recuerdo que los conté mientras mi cabeza golpeaba contra la puerta del auto.

Después me enteraría que se debieron a las tres vueltas que dio el vehículo. A partir de ese momento se sucedieron una serie de “milagros”.

El auto quedó “parado”, cruzamos el cantero central de la autopista y de la mano contraria solo venía un bus, a lo lejos, que vio el accidente y frenó lo suficientemente lejos como para no chocarnos, pero lo suficientemente cerca para que las personas bajaran a ayudarnos. Pero el mayor milagro fue el de Tahiel, nuestro bebé de casi dos años en ese momento.

A veces siento que “alguien o algo” lo tomó de mis brazos en el momento del accidente y lo volvió a colocar en ese lugar una vez que el auto frenó.

Hacía 15 minutos que lo había sacado de su sillita y lo había colocado con su cabecita hacia adentro del auto, en mis brazos, para darle la teta porque no encontrábamos ningún lugar para parar en la ruta y hacerle la comida.

Eran las tres de la tarde y había comido su yogurt hacía casi cuatro horas. Lo tenía protegido con mi cinturón, pero en el momento del vuelco yo no lo sentí. Menos mal que estaba conmigo, porque la sillita quedó dada vuelta.

Tahiel lloraba desconsoladamente. Yo estaba asustada. No podía abrir la puerta y veía a Dino sangrar mucho de la cabeza. Me desesperé. Tahiel seguía llorando. Pero estaba bien. Me puse a llorar yo también.

Cuando nos sacaron del auto me senté en el pasto y lo abracé fuerte.

Sentía el chichón que se iba formando en mi frente y los moretones que me iban apareciendo en el cuerpo, pero lo veía a Tahiel y me ponía a llorar.

Él estaba perfecto. No tenía ni un rasguño. Ni un raspón. Ni un sector rosa en su pielcita. Solo estaba asustado. Fue otro milagro.

El accidente nos hizo sentir muchas cosas.

Nos hizo sentir queridos.
Nos hizo sentir privilegiados.
Nos hizo pensar en todo lo bueno que tenemos y en todo lo que nos hacemos problema sin necesidad.
Nos hizo valorar lo importante.
Nos hizo bajar un cambio.
Nos hizo darnos cuenta que la vida puede cambiar (o terminar) en un segundo.

No esperen a mañana. Hoy puede ser un gran día para decidir administrar los recursos en pos de un sueño. Hoy puede ser un gran día para tomar una decisión.

La vida puede cambiar en un segundo.

Si quieres leer la historia completa puedes hacerlo dando clic aquí.

Contribución de Aldana, Dino y Tahiel del Blog de viajes en familia Magia en el camino

Pueden seguir sus aventuras en el blog Magia en el Camino

Además, encontrarás muchas más historias de sus viajes por Europa, Asia, América y África en su libro Magia es Viajar . Más info sobre como obtener el libro da clic aquí

Accidentes en los viajes – Estados Unidos

Enfermedades y Accidentes en los viajes – Historia de Laura y Chema del blog Folkqueando

A punto estuvimos de no renovar el Seguro con Ocaso Oro, un Seguro de decesos que tiene cobertura en viajes.

Por suerte, Roberto, nuestro agente de seguros nos convenció, porque nosotros nos sentíamos indestructibles, sanos y fuertes, y nunca habíamos tenido que usarlo, por lo que pensamos que nos lo podíamos ahorrar e ir por nuestra cuenta.

Finalmente renovamos y por casualidades de la vida, acabamos en Estados Unidos, un destino que nunca nos atrajo, y allí fue donde tuvo lugar uno de los peores días de nuestra vida: tuve un accidente y me rompí el hueso radio de la mano derecha.

Nunca olvidaré las palabras y el gesto del enfermero de urgencias: «surgery».

Entré en shock y me sentí dentro de una película americana sin subtítulos. Me llegaron de golpe todos los miedos porque pensé que no lo iba a cubrir el seguro, o que nos iba a decir que lo pagáramos primero nosotros (imaginaos cuanto puede costar una operación de urgencia en un hospital que parece un hotel de 5 estrellas en el norte de California…..)

Pero por suerte, tengo un marido con una paciencia de oro que estuvo horas hablando por teléfono hasta que conseguimos que aceptaran correr con todos los gastos. Cuando entró la administradora del hospital con su ayudante a mi habitación y me dijo que según las cláusulas de mi seguro, esto era una urgencia y tenían que correr con todos los gastos, lloré.

No sé si os podéis imaginar el alivio tan grande que sentí, a pesar de que iba a ser la primera operación de mi vida y no era en mi hogar. Estaba aterrada, pero aliviada, porque solo tenía que seguir siendo parte de una mala película sin subtítulos.

Este mal día se convirtió en una experiencia más, una herida de guerra que me recuerda que no somos indestructibles, y que de todo se sale y todo se supera.

Siempre hay una salida, y no tienes que tener miedo a viajar porque te pueda pasar algo malo. Por cada cosa mala que te pueda pasar, hay millones de cosas buenas, es pura felicidad, y total todos vamos a enfermar o accidentarnos algún día, lo bueno es que pase viviendo como uno quiere, sin miedos

Contribución de Laura y Chema del Blog Folkqueando