Historias y consejos de 13 mujeres que viajan solas por el mundo

Creo que no existe tema tan controversial en cuestión de viajes como el de una mujer que viaja sola.

Este tema siempre causará emociones encontradas. Por un lado se incentiva a la mujer a descubrir el mundo por ella misma y conocer de lo que es capaz, mientras que por el otro, las opiniones de amigos, familiares y noticias harán énfasis en los riesgos y peligros de hacerlo.

Soy consciente que en un mundo ideal no debería existir en cuestión de viajes, ni de ningún otro tema, una diferencia determinada por el genero de una persona. Desafortunadamente no vivimos en un mundo ideal y las cosas no siempre son o serán color de rosa.

Sin embargo, pese a todo lo que escuchamos y vemos, el mundo en general es un lugar seguro lleno de personas buenas dispuestas a ayudar. Y, si algún día queremos vivir en un mundo dónde la igualdad de genero no sea un tema por el cuál tengamos que levantar la voz debemos continuar trabajando por ello; este artículo es mi granito de arena en esta lucha.

Pesé a que he recorrido más de 50 países me sería imposible intentar convencer a una mujer de viajar sola pues no tengo la experiencia para ello, sin embargo, por esta razón decidí armar este artículo con las historias y consejos de 13 mujeres que viajan solas por el mundo.

Sus nacionalidades, edades y experiencias son tan diversas como los países a los que han viajado y para organizar un poco el artículo y que sea de utilidad decidí armarlo a modo de entrevista. Cada una de ellas respondieron las siguientes 8 preguntas:

  • ¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

  • ¿A dónde y por cuánto tiempo has viajado sola?

  • ¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje?

  • ¿Cómo lo superaste?

  • ¿Cuál ha sido el mayor peligro, riesgo, prejuicio o problema que has encontrado durante alguno de tus viajes y cómo lo resolviste?

  • ¿Tienes alguna experiencia positiva que has encontrado al viajar sola?

  • ¿Recomendarías a las mujeres a viajar solas? ¿Por qué?

  • ¿Algún consejo o recomendación adicional para alguna mujer que está pensando en viajar sola?

Muchas de las historias que estás a punto de leer contienen elementos tanto positivos cómo negativos, pues no pretendo ocultar las cosas y motivarte ciegamente a viajar sola, tan sólo busco mostrarte la realidad que existe sobre esta experiencia.

Al terminar de leer este artículo espero que logre su cometido de brindarte un panorama general y al final puedas tomar la decisión que te haga más feliz.

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Mujeres viajando solas: Angie D’Errico

¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

Soy Angie, de Junín, una ciudad de la provincia de Buenos Aires en Argentina, tengo 29 años y vivo viajando desde 2012, cuando a los 24 años, renuncié y me fui a recorrer el mundo y, por lo pronto, sin intenciones de parar.

¿Por cuánto tiempo has viajado sola? ¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje

Viajo sola desde 2013 y lo sigo haciendo. Existen muchísimos prejuicios respecto a las mujeres que decidimos viajar sola y, en general, esos prejuicios vienen de gente que jamás ha viajado. No quiero decir que no estemos expuestas a mayores riesgos que si fuésemos hombres, pero sí que también somos presas de una exageración masiva. Sí, hay riesgos y sí debemos ser más cuidadosas que los hombres, pero eso no quiere decir que no podamos hacerlo.

En mi caso, empecé a viajar en pareja y luego seguí mi camino sola, por lo que no tuve prejuicios porque durante mis primeros años de viaje siempre me había cruzado con chicas que andaban recorriendo el mundo solas y se las veía muy felices.

¿Tienes alguna experiencia positiva o negativa que has encontrado al viajar sola?

Lo mejor enseñanza que me han dejado los viajes (que más que enseñanza ha sido una confirmación) es que en el mundo existen más personas buenas que malas.

Y, frente a una “presa fácil” como somos las mujeres, las personas reaccionan: las personas malas pensarán “una mujer viajando sola, me voy a aprovechar”, y por otro lado, las personas buenas también reaccionarán con un: “una mujer viajando sola, pobre, la voy a ayudar”.

Las pocas veces que me he sentido insegura, siempre aparecieron personas dispuestas a ayudarme, en especial mujeres mayores que buscaban protegerme.Tengo una anécdota que ejemplifica esta sensación.

Estaba en Corea del Sur a punto de tomarte mi vuelo a Mongolia. Cuando finalmente aterricé en Ulaan Baatar, y tal como me habían advertido, apenas salí por la puerta de inmigraciones, se me vinieron muchos hombres encima a insistirme que me fuera en sus taxis.

Había leído en internet que tomarte un taxi desde el aeropuerto era carísimo, que mejor caminara hasta la autopista e hiciera dedo. Como no tenía dinero de Mongolia, me quedé dando vueltas en el aeropuerto buscando cambiar dinero, mientras la fila de hombres mongoles me seguía, cada vez más insistentes.

Después de varias vueltas y ya cansada de los hombres, que me decían “¿pero estás sola? ¿con quién te vas a ir? No puedes estar sola acá”, y no pudiendo encontrar una casa de cambio, y con uno de los hombres ya demasiado insistente, decidí meterme en el único bar que había.

Ya dentro del bar, había un tipo sentado en una mesa que apenas me vio me gritó “YOU SPEAK ENGLISH?”, me di vuelta y apenas lo hice, se me vino encima muy insistente también, a pedirme dinero.

Le dije que no tenía que recién había llegado, me insistía, que no importaba que plata tenía. La cosa se estaba poniendo cada vez peor, hasta que una chica de Mongolia que estaba ahí en el bar, vino a mi rescate.

Discutió un rato en mongol, ella le ofrece su plata, el tipo se la tira en la cara, la discusión subió de tono hasta que intervinieron más mujeres y el tipo se terminó yendo del bar.

Le agradecí a la chica y le pregunto dónde podía cambiar dinero. Me dice, me despido y apenas salgo del bar, otro tipo de los taxis empieza a seguirme.

La chica que estaba cerca vuelve y me pregunta cómo me iba a ir hasta la ciudad, si tenía algún amigo en Mongolia que me viniese a buscar. Le dije que no, que había leído en internet que tenía que caminar fuera del aeropuerto hasta la avenida principal para no tomar los taxis del aeropuerto.

Me dijo que ella estaba con su marido, esperando a un amigo que había ido a Corea en un viaje de negocios, que si no me importaba esperarlo, ellos me llevaban hasta el centro.

El amigo de ellos había venido en el mismo vuelo que yo. Así que al poco tiempo salió, la chica me presentó a su marido y el amigo. Y me terminaron llevando hasta la entrada de mi hostel.

Justamente por vernos más “inofensivas” también es más fácil para nosotras hacer dedo o que la gente nos invite a alojarnos en sus casas: las mujeres solas solemos despertar mayor empatía que los hombres.

¿Recomendarías a las mujeres a viajar solas? ¿Por qué?

Siempre recomiendo a todos viajar solos aunque sea una vez en la vida, porque no existe algo más increíble que la sensación de libertad absoluta. Al ser mujer, lamentablemente tenemos que estar atentas a otros peligros que los hombres no experimentan, pero no por eso es imposible.

¿Algún consejo o recomendación adicional para alguna mujer que está pensando en viajar sola?

Lo mejor que podemos hacer es informarnos cómo son las cosas en cada destino, porque cada cultura es distinta y lo que puede ser algo común en un país, puede que en otro suceda lo opuesto.

Hoy en día podemos aprovechar muchísimo la globalización y la cantidad de grupos de facebook de viajeros donde podemos acceder a información que viene de la experiencia personal. Mi recomendación es hablar con alguien que haya estado en el país que quieres visitar y te cuente lo que ha vivido en primera persona.

Habla con mujeres que ya hayan visitado ese país y sigue sus consejos. Y, definitivamente, no hables con personas que nunca hayan viajado, pues sus miedos, por más infundados y “bien intencionados” que sean, terminarán por influenciarte.

Si quieres leer más historias de Angie puedes leer su blog: Titin Round the World

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Mujeres viajando solas: Flor Zaccagnino

¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

Soy Flor Zaccagnino tengo 30 años y hace 4 que vivo viajando.

En 2013 renuncié a mi trabajo formal en un hotel 5 estrellas en mi ciudad natal (Buenos Aires, Argentina) y me fui de viaje largo. Trabajaba en Marriott, el empleo que siempre había deseado, luego de 10 años de trabajo en hospitalidad (de la cual soy licenciada) pero «algo» me decía que debía salir a la ruta… ¡y no se equivocó!.

Actualmente viajo continuamente, con algunas paradas en Buenos Aires para visitar amigos y familiares. Trabajo gracias a mi blog, por internet, desde cualquier lugar del mundo. También redacto contenido para otros medios. Soy feliz viviendo la vida que siempre soñé.

¿A dónde y por cuánto tiempo has viajado sola?

Mi primer viaje sola fue por Brasil durante mes y algo (luego de 5 meses viajando con amigos). Comencé en Rio de Janeiro, una ciudad «mal vista» y peligrosa para moverse sola pero la verdad es que no he vivido ni una sola situación incomoda. De allí viajé por Buzios, Cabo Frio y Arraial do Cabo y viví experiencias maravillosas.

Mi gran viaje sola fue por Europa. Fue mi segunda vez en el viejo continente pero esa oportunidad fueron 6 meses de los cuales también me instalé en Menorca durante el verano y trabajé como niñera y volví a un hotel, haciéndome cargo del área comercial.

¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje

Miedos eran mas ajenos que propios. Siempre fui muy sociable y sabía que podría estar acompañada si lo deseaba.

Quizás el mayor miedo era el andar de noche sola, llegar a una ciudad nueva con mi mochila y tener que moverme sola hasta el alojamiento.

¿Cómo lo superaste?

Decidí buscar transportes para llegar de día pero lo hice más que nada estando ya de viaje. Antes de salir me propuse concentrarme en lo lindo de organizar el itinerario y compartir los momentos previos al viaje con mis seres queridos.

¿Cuál ha sido el mayor peligro, riesgo, prejuicio o problema que has encontrado durante alguno de tus viajes y cómo lo resolviste?

Por suerte no tengo mucho que contar sobre problemas al viajar sola.

En el viaje a Europa una amiga de unió durante unos días y fuimos a Praga. Un lector del blog me escribió para preguntarme donde estaría alojada, ya que él estaba viajando solo y se quería unir y viajar por Praga juntos. Le conté y al día siguiente llegó a la madrugada pero nosotras ya dormíamos.

A la mañana siguiente pregunté por él en recepción y me miraron mal, me preguntaron si era mi amigo, si lo conocía… no entendía nada.

Finalmente, la recepcionista me contó que estaba preso. La noche en que llegó una compañera de su cuarto compartido lo había acusado de abuso.

Fue horrible ya que no tenia como saber si era o no cierto, si me hubiera pasado a mi, etc., miles de miedos nuevos aparecieron y los días posteriores, cuando seguí sola con mi viaje, me cerré un poco en conocer nuevas personas. Por suerte, ya se me pasó.

¿Tienes alguna experiencia positiva que has encontrado al viajar sola?

El manejar mi ritmo, elegir cuando estar sola y cuando no. Viajando sola me siento más predispuesta tal vez a conocer gente y eso me encanta. Los viajes en solitario me han dejado grandes amistades por el mundo.

¿Recomendarías a las mujeres a viajar solas? ¿Por qué?

Si, ¡definitivamente! Creo que es fundamental viajar sola, al menos, una vez en la vida. Si bien ahora viajo en pareja la mayor parte del tiempo, siempre me hago mis escapaditas en solitario.

Es la mejor forma de conectarme conmigo. Sirve para sanar, conocerse y animarse a más.

¿Algún consejo o recomendación adicional para alguna mujer que está pensando en viajar sola?

Que se anime, que deje los miedos de lado y que de el primer paso. Como consejo de seguridad es buena idea ir compartiendo el lugar donde una se aloja a algún familiar o amigo. Y que lo disfruten a full. Estarán solas sólo cuando lo decidan ya que se puede conocer gente en cada lugar.

Si quieres leer más sobre el tema Flor ha escrito un artículo sobre su experiencia viajando sola en su blog, da clic aquí para leer. 

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Mujeres viajando solas: Isabel Montaño

¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

Soy Isabel Montaño, tengo 30 años y soy Colombiana. Estudié comunicación social con énfasis audiovisual, para mi trabajo de grado me fui a grabar a los viajeros y a aprender a trabajar viajando, para sostener económicamente mis viajes vendo artesanías en la calle.

Desde hace 5 años que viajo sin parar, alrededor de Latinoamérica y hace mas de 4 meses crucé el charco, ahora me encuentro en Turquía.

¿A dónde y por cuánto tiempo has viajado sola?

Viajo sola desde hace un año exactamente, desde octubre del año pasado, estaba en Mexico cuando terminé con mi novio, y decidí irme para Belice aunque me decían que era muy peligroso, luego volví a Mexico y prácticamente le di la vuelta, luego bajé a Guatemala, y volví a viajar a mi país Colombia, luego viaje sola por el sur de Francia y desde hace mas de un mes que estoy Turquía.

¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje

Muchos años desee tener el valor para viajar sola pero siempre temía que hombres me vieran sola , me drogaran y quisieran violarme, o incluso llevarme en trata de blancas.

¿Cómo lo superaste?

Viajaba un poco arraigada al miedo de quedarme sola pero mi relación ya no tenia pies ni cabeza, así comenzamos a darnos espacios una semana viajando juntos una separados, hasta que ya no había caso el amor hacia terminado mucho tiempo atrás, y pensar en devolverme no era una opción. Llevaba 4 años viajando, el viaje se haba convertido en mi modo de vida y no podía pensar en volver con el rabo entre las patas solo porque no tenía un varón que representara posesión.

¿Cuál ha sido el mayor peligro, riesgo, prejuicio o problema que has encontrado durante alguno de tus viajes y cómo lo resolviste?

En mi primer viaje a principios del 2009, me quedé sola bailando en un bar de Montañitas, Ecuador, de pronto se acercó a mi una chica a coquetearme, y me ofreció un cigarrillo que parecía normal; fume, y comencé a notar que mucha gente que estaba separada en diferentes esquinas del bar venían a bailar alrededor mío. Sentía que estaba 3 metros detrás de mi, y no podía actuar sobre mi cuerpo, porque estaba detrás y me preguntaba:

¿Por qué vienen todos juntos? ¿porqué todos fuman de ese cigarrillo de esa forma tan extraña? Porque yo veía que tomaban el cigarrillo por encima de la cabeza y mirando hacia arriba y fumaban, ademas solo la chica tenía el cigarrillo en su mano y lo tomaba entre el anular y el dedo del corazón.

No tenía olor, ni parecía armado, parecía un cigarrillo industrial de los que se compran en cajetilla, por eso no sospeché en un principio, pero después no dejaba de pensar, inmóvil, que era una situación muy extraña. Además no eran turistas, según me dijo ella, era local, de Montañitas.

De pronto llegó mi amigo y me tomó de un brazo por detrás me dijo al oído “esto no me gusta” y me jaló hacia afuera del bar, yo no pude decir palabra, recuerdo que estiré mi brazo para decir adiós, mi amigo me decía una y otra vez

“Uy! Estuviste cerca!” “Que miedo”

¿Cerca de qué? ¿miedo de qué? no sé… pero algo raro estaba pasando. Me dijo que vomité, y de eso no me acuerdo, recuerdo que nos sentamos en una acera un rato, y luego tomamos un taxi hacia Manglar alto donde nos estábamos quedando. Al día siguiente él me decía que estaba exagerando y que no era para tanto.

Nunca más volví sola a un bar.

¿Tienes alguna experiencia positiva que has encontrado al viajar sola?

Desde mi primer viaje sola he encontrado mucha gente que me ayuda en el camino a llegar a mi destino. He hecho muchísimos más amigos que antes, y mucho más cercanos. Decido a cada paso mi destino, decidiendo sola si tomo riesgos o no, lo que hace mucho más fácil el viaje porqué ya no hay dos miedosos sino uno solo, y por ende se aumentan las posibilidades de acción.

Como dónde quiero y gasto dinero en lo que me interesa. He aprendido a hablar inglés con una fluidez que nunca antes habría pensado. Manejo mi tiempo de una forma más autónoma por lo tanto tengo muchísimo más tiempo libre, trabajo menos, gano más dinero, y tengo mejor economía.

Me he vuelto muy independiente, ya no me muevo con el miedo de quedarme sola. Solo me muevo pensando en las ganas que tengo de ir a un lugar o otro.

¿Recomendarías a las mujeres a viajar solas? ¿Por qué?

Las mujeres debemos viajar solas por lo menos una vez en la vida, para darnos cuenta de lo capaces que somos, de lo independientes que somos. Estoy segura que todas podemos.

Antes tenía mucho miedo, pero una vez di el salto y me arriesgué me di cuenta todo el tiempo que perdí, todas las oportunidades que dejé atrás. Todo lo que dejé de conocer solo porque no tenía quien me acompañara.

Viajar sola te vuelve más segura como mujer, nada puede pasar si tienes cuidado, eres fuerte, eres suficiente para ti misma y capaz.

Puedes quedarte en casa muerta del miedo, o estar con alguien solo porque temes estar sola, es comprensible, lo hice muchas veces, pero me arrepiento y sé que perdí el tiempo, tiempo que pudo haber sido más fructífero.

Si quieres hacerlo, debes hacerlo, no quedarte esperando a que alguien te cuide, podemos cuidarnos solas.

El sueño de la princesa no es para todas, algunas queremos ser fuertes, autónomas y capaces de luchar por nuestros sueños y no necesitamos de un hombre o mujer que nos proteja, porque solas podemos brillar más podemos ser nosotras y hacer realidad nuestros sueños.

¿Algún consejo o recomendación adicional para alguna mujer que está pensando en viajar sola?

Pasaporte y dinero en un canguro así mientras viajas puedes tener las manos libres pero no perderlos de vista tras de ti. Sino siempre contigo. Una maleta pequeña con cámara, computador y objetos de valor que llevas arriba del bus y llevas contigo a donde vayas con lo más importante.

No caminar sola en las noches por calles oscuras. Hay mujeres que prefieren andar con cuchillos o portar armas, pienso que no es necesario, tan solo la fuerza de tu actitud, nadie que no tenga un arma puede hacer más que tú, y si estás en lugares donde hay más gente nada puede pasar.

Selecciona con cuidado las personas en las que confiar, pero no dejes de confiar en extraños, la mayoría quieren ayudarte y si cierras las puertas a absolutamente todos será aburrido. Que lindo es aceptar cuando alguien te ofrece un té, o ofrece que te llevará a tu destino para que no tengas que caminar. Pero tampoco puedes recibir todo de todo el mundo. Hay que saber cuando huir de las situaciones incomodas, aléjate de los borrachos. Y si te sientes incomoda en un lugar, seguro estarás mejor en cualquier otro.

Si no te sientes segura debes aprender a decir: “no gracias, estoy cansada, quiero dormir“ Aprender a decir no es importante viajando o no. La mayoría de las veces se puede ser suave, pero en contadas ocaciones hay que ser rudo y directo “no me interesa, váyase”.

Viajar sola no es color de rosa, tan solo hoy, tomé un bus y el chofer me pidió que tomáramos algo en la noche, me subo al siguiente bus y dos hombres me piden que me siente atrás con ellos y que vaya al hotel donde se están hospedando, al bajarme del bus me aborda otro hombre para que vaya a tomar un té, y cuando llego al hotel el recepcionista me insiste en tomar un vino. ¿Quieren todos ellos sexo? No sé, pero hoy estoy cansada para enfrentarme a disgustos. Así que una y otra vez tuve que decir, gracias quiero descansar.

Y que difícil es mujer cuando todos los hombres te ven con cara de vagina. Aunque si mal no recuerdo eso también me pasaba antes de salir de viaje y antes de tener novio.

Somos mujeres, y una mujer sola representa una presa fácil, una extranjera carne fresca, pero qué somos si no le metemos el pecho a la vida, si no tratamos nosotras mismas de cambiar nuestro mundo. Si nos dejamos achantar por aquellos personas que no merecen nuestra atención.

Si quieres leer más historias de Isabel puedes leer su blog: Guía para mochileros

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Mujeres viajando solas: Paula

¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

Me llamo Paula, soy de Colombia y tengo 30 años. He viajado desde niña pero solo desde finales de febrero de este año (2017) me lancé en una aventura mochilera sin billete de regreso. Así que estoy viajando sola por el Sudeste Asiático desde entonces.

Soy periodista, he trabajado en agencias de prensa internacionales y en televisión pero el estrés y los malos ambientes del medio me dieron el impulso para darme un tiempo y volver a sentirme viva, lo que necesitaba desesperadamente.

¿A dónde y por cuánto tiempo has viajado sola?

Van casi 8 meses viajando sola por el Sudeste Asiático, aunque en este momento estoy residiendo en Vietnam un rato para trabajar.

¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje

Antes de salir, todo el mundo me dijo que iba a tener muchos problemas por viajar sola. Primero, porque iba con mi pasaporte colombiano y sola. Segundo, que cómo me iba a cuidar del acoso de los hombres.

¿Cómo lo superaste?

En el primer caso, no tuve absolutamente ningún problema, dado que siempre he tenido visas y papeles en regla, además de bastantes sellos en el pasaporte. Obviamente, llevé reserva de regreso para mostrar en caso de que me la pidieran.

En el segundo caso, siempre hago caso a mi instinto. Si veo calles oscuras, sitios solos, hombres que se me acercan mucho, simplemente los evito y ya. Personalmente, no me he sentido acosada como en Latinoamérica (aunque quién sabe si sea porque no entiendo el idioma). La única vez que me sentí incómoda viajando sola por el Sudeste Asiático fue en Vietnam, pero nada grave.

Me podían más las ganas de salir que los miedos. Eso fue lo que me lanzó pese a todo lo que me “advertían”.

¿Cuál ha sido el mayor peligro, riesgo, prejuicio o problema que has encontrado durante alguno de tus viajes y cómo lo resolviste?

Bueno, un prejuicio o miedo es que si viajamos con un desconocido, este nos puede hacer algo si ve que vamos solas. ¿Cómo lo enfrenté? Pues hice autostop en Tailandia sola varias veces y aunque el miedo siempre estaba al sostener el cartelito, igual lo hice. La mejor forma de superar los miedos es enfrentarlos

¿Tienes alguna experiencia positiva que has encontrado al viajar sola?

Viajando sola he conocido mucha gente. Compañeros de viaje, amigos… familia viajera. Nunca me he sentido sola.

¿Recomendarías a las mujeres a viajar solas? ¿Por qué?

Claro, porque viajando sola te das cuenta de todo lo que eres capaz de hacer. Es una forma de sentirse fuerte y capaz de todo. Saber que puedes superar los obstáculos del camino es una manera muy poderosa de crecer interiormente.

¿Algún consejo o recomendación adicional para alguna mujer que está pensando en viajar sola?

Antes de lanzarnos a viajar solas hay que informarnos muy bien sobre el destino. En el Sudeste Asiático sabía que el respeto a las mujeres es bastante alto, por lo que me sentía segura. Sin embargo, hay que observar muy bien cómo está el ambiente en algunos países.

Por ejemplo, en Birmania no es común usar shorts. Todos, tanto hombres como mujeres, usaban faldas hasta los pies. En esos casos lo mejor es hacer lo que vemos… así que aunque no me compré una falda de esas, sí intenté llevar siempre o casi siempre, pantalones hasta los tobillos. Por seguridad, siempre es mejor hacer lo que vemos en el destino, o vestir como ellos

Si quieres leer más historias de Paula puedes leer su blog: Vieja que viaja

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Mujeres viajando solas: Laura Otero

¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

Mi nombre es Laura Otero, tengo 30 años y soy argentina. Antes de viajar trabajaba en un customer center, ahora trabajo como redactora freelance y también armo itinerarios de viaje personalizados.

¿A dónde y por cuánto tiempo has viajado sola?

A Europa por 7 meses.

¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje?

El mayor miedo era estar sola. Si bien me gustaba la idea de viajar sola tenia miedo de aburrirme, de pasar demasiado tiempo conmigo misma y odiarme, de no saber que hacer.

Soy una persona muy sociable y siempre estoy rodeada de amigos, de golpe me imaginaba sola y no sabia si me iba a gustar. Además, están los prejuicios que la sociedad te pone en la cabeza, como el famoso “miedo a que te pase algo malo”.

¿Cómo lo superaste?

En cuanto a estar sola, me di cuenta que viajar era la mejor manera de conocerme y de darme cuenta quien soy y que quiero. No existió nunca una soledad que no quisiera. En cuanto me aburría empezaba a hablar con alguien del hostel y trataba de conocer gente nueva. Ahora viajar sola significa libertad total y autoconocimiento.

En cuanto al miedo de que me pase algo, siempre tomé las precauciones necesarias para cuidarme, pero son las mismas precauciones que tomo en mi ciudad natal. A medida que iba viajando crecía mi confianza en la gente.

¿Cuál ha sido el mayor peligro, riesgo, prejuicio o problema que has encontrado durante alguno de tus viajes y cómo lo resolviste?

Tuve dos situaciones feas en viaje:

En una ocasión, en Brujas, se me acercó un hombre a ofrecerme drogas, pero lo hizo de una manera muy insistente, me empezó a seguir y me hablaba y me invitaba a alejarme con él a un parque. Empecé a caminar más rápido y a acercarme a una zona con mucha gente, también le dije que mi novio estaba viniendo, lo cual no era cierto pero sirvió para alejarlo.

Una vez, haciendo Couchsurfing en Manchester, un hombre de Chile que me alojaba me quiso besar, la situación fue bastante brusca e inesperada, además eran las 3 de la mañana y no tenía a donde ir. Me angustié mucho porque no sabía qué hacer y lo primero que pensé fue que quizás le había dado alguna señal errónea de que quería estar con él. Decidí que lo mejor era pasar la noche ahí, por suerte el me había dado una habitación con llave para que duerma, así que me encerré ahí y al día siguiente me fui a un hostel. Nunca más lo vi y borró su perfil de la red.

¿Tienes alguna experiencia positiva que has encontrado al viajar sola?

Toda mi experiencia es positiva, pero si tuviera que decir una sola cosa, creo que lo mejor de viajar sola es aprender de uno mismo y conocerse. Darte cuenta que no estás tan sola como creías y que el mundo esta lleno de gente feliz de ayudar al prójimo.

¿Recomendarías a las mujeres a viajar solas? ¿Por qué?

Si, ¡siempre! Creo que hay que hacerlo al menos una vez en la vida. Viajar sola es enriquecedor por donde se mire. Yo descubrí cosas mías, de mi personalidad, que ni siquiera sabía que tenía. Gané confianza en mi misma y me siento mucho más capaz y autosuficiente que antes.

¿Algún consejo o recomendación adicional para alguna mujer que está pensando en viajar sola?

Siempre confiar en tu instinto. Personalmente decido muchas cosas con la panza, con las sensaciones más primitivas que habitan nuestro cuerpo, el instinto sabe más de lo que creemos y ayuda a tomar mejores decisiones.

Si quieres leer más historias de Laura puedes leer su blog: Laura No Está

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Mujeres viajando solas: Eli Zubiria

¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

Soy Eli Zubiria tengo 36 años y soy española, aunque llevó más de un año y medio viviendo en Chiang Mai, Tailandia. Estudié periodismo y antes de empezar en serio con esto de viajar me dedicaba principalmente al marketing online. Por el camino he trabajado en muchas cosas, ahora, por ejemplo, trabajo en un call center.

¿A dónde y por cuánto tiempo has viajado sola?

He viajado en solitario principalmente por Australia y el Sudeste Asiático.

¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje

Mi mayor miedo antes de salir de viaje era el choque cultural, sobre todo en el aspecto del trato a la mujer. De hecho, elegí Australia porque me parecía que a pesar de estar lejos, culturalmente se parecía mucho a Europa.

¿Cómo lo superaste?

Para vencer este miedo lo que hice fue leer mucho y llegado un punto tomé la decisión de que por mucho que leyera al final eran experiencias de otras personas y era algo que tenía que experimentar por mí misma. Por supuesto, el choque cultural existe, pero a fin de cuentas ahora creo es lo bonito de viajar. Y según mi experiencia, el hecho de ser mujer me ha favorecido porque al verme sola siempre me han ayudado más.

¿Tienes alguna experiencia positiva que has encontrado al viajar sola?

Para empezar diría que he descubierto que el tema de viajar sola es bastante relativo porque si quieres puedes estar con gente siempre. También he visto que hay muchas más mujeres de lo que creemos que viajan en solitario. En mi opinión, la principal ventaja es que tú decides el ritmo que quieres llevar. También, al ir sola, creo que es más fácil interactuar con los locales.

¿Recomendarías a las mujeres a viajar solas? ¿Por qué?

Creo que es algo que hay que probar. El destino no tiene porqué ser lejano, puede ser al pueblo de al lado. Pero, estar sola es una experiencia, en mi caso agradable, porque te reconcilias con tu yo interior y aprendes mucho. Creo que te da mucha fuerza como mujer y como persona.

¿Algún consejo o recomendación adicional para alguna mujer que está pensando en viajar sola?

Siempre digo lo mismo: no dejes que el miedo te paralice. Es normal sentirlo pero tira para adelante. Porque si ya estás dándole vueltas es una espinita que vas a tener toda la vida. Créeme, no se va ir. En mi caso, empecé con 33 años y de lo único que me arrepiento es de no haberlo hecho antes.

Si quieres leer más historias de Eli puedes leer su blog: Vida de viajera

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Mujeres viajando solas: Gilda Selis

¿Puedes dar una breve introducción de quién eres y a qué te dedicas?

Mi nombre es Gilda Selis y nací en La Plata, Argentina. Me gusta decir que siempre estoy en búsqueda constante, soy un poco de aquí y un poco de allá. Me gusta pensar que de cada lugar me llevo un pedazo de cultura y dejo algo de la mía. En esa búsqueda he viajado por 19 países.

En 2012 me recibí de periodista y trabajo desde entonces de manera online generando contenido para distintas webs relacionadas con turismo.

¿A dónde y por cuánto tiempo has viajado sola?

Mi primer viaje sola fue en el 2015, estuve tres meses recorriendo Brasil. Era una cuenta que tenía pendiente hace mucho y me costó animarme. Fue, sin dudas, el viaje con más desafíos pero a la vez el que más me enriqueció como persona y el que mejor recuerdo.

Después de ese viaje viajé un mes y medio por Uruguay y el último viaje hace un mes que estuve en Barcelona y Lisboa.

¿Cuál fue el mayor miedo, prejuicio o idea que te enfrentaste antes de comenzar tu viaje?

El mayor miedo que tenía era a que me pasara algo, básicamente a que me robaran o que me accidentara o enfermara y no tuviera a quién recurrir. Mis padres no voy a negar que no se preocuparon pero siempre me apoyaron en todas las decisiones y confiaban en mí.

¿Cómo lo superaste?

A esos miedos no sé si los superé (porque creo que los miedos se van transformando con uno también) pero sí que me tocó vivir algunas situaciones donde los tuve que enfrentar.

Respecto al robo, me di cuenta que era más prejuicio, y que quizás porque una viaja sola está aún más atenta (y que te pueden robar a la vuelta de tu casa!) Por suerte nunca me pasó nada pero sí es verdad que cada vez que llegaba a una ciudad grande en Brasil me advertían que era peligroso y que no anduviera sola porque me podían robar.

Aumenté mis recaudos pero sin volverme paranoica y no dejé de hacer lo que sentía por miedo.

Respecto a la salud, sí me pasaron dos cosas. La primera fue en ese viaje a Brasil cuando estaba en Buzios que un día me desperté del hostel y casi me caigo de la cama. Tenía la rodilla hinchada y no podía flexionar la pierna y mucho menos caminar.

Llamé a uno de los chicos del hostel que me dio hielo y me dijo que dejara la pierna para arriba que se me iba a pasar pero con el correr de las horas el dolor no disminuía por lo que decidí llamar al médico (siempre recomiendo contratar un seguro de viaje) y finalmente terminé pasando mi cumpleaños en Buzios, en reposo.

Lo positivo de esta experiencia fue que aprendí a escuchar a mi cuerpo, que a veces el cansancio se hace notar en los viajes y es necesario frenar un poco porque sino el cuerpo mismo te frena.

Hace unos días me pasó otro episodio relacionado a la salud en Barcelona. Con el viento me había entrado algo en el ojo, me lloraba, y ardía y mientras esperaba para subirme al subte me sentía un poco mareada.

Un catalán desconocido me habló para decirme que tenía el ojo muy rojo y si me encontraba bien. Era de noche y estábamos solo él y yo esperando el subte. Al ratito me subió un calor en el cuerpo -el ambiente estaba sofocante, había caminado mucho para lo poco que había comido y estaba muy acelerada por el trabajo- sentí las piernas flojas y decidí sentarme.

El hombre se quedó a mi lado haciéndome preguntas hasta que llamó a un guardia. Yo le contestaba, mareada, pero consciente. Hasta que como hacía tanto calor allí, llegó