Qué y dónde comer en Roma

Platillos típicos, cómo comer barato y más

Pensar qué comer en Roma es que se te haga agua la boca: pasta, pizza, gelato…

Es por eso que si estás planeando una visita a la capital italiana, no tienes por qué seguir buscando: ¡aquí te dejamos una guía súper completa para qué sepas qué comer y dónde comer en Roma!

¡Toma nota y empieza a saborear tu viaje!


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INDICE 

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  • Consejos para comer en Roma
    • Horarios para comer en Roma
    • Prueba el aperitivo
    • Evita las zonas turísticas
    • Propinas
    • Más consejos prácticos para comer barato en Roma
  • Qué comer en Roma
    • Antipasto: entrada
    • Primo piatto: primer plato
    • Secondo piatto: segundo plato
    • Bebidas alcohólicas
  • Dónde comer en Roma
    • Supermercados
    • Comida callejera
    • Gelaterias
    • Mercados
    • Cafés y bares
    • Restaurantes baratos

Consejos para comer en Roma

  • Horarios para comer en Roma

    Para alivio de muchos de nosotros, los horarios romanos no son tan acotados ni diferentes a los de gran parte de Latinoamérica.

    Al ser una ciudad turística, Roma tiene varios restaurantes (especialmente en el centro) con horario corrido y donde no te será difícil encontrar un plato de comida a casi cualquier hora.

    Por lo general, los establecimientos empiezan a servir la cena cerca de las 19.30 h, aunque difícilmente encuentres a algún romano sentado antes de las 21 h.

    Para el almuerzo (pranzo), los horarios de cocina suelen ser entre las 12 y las 15 h.

    Ten en cuenta que muchos cierran después de este horario hasta la cena (¡la bendita siesta!), aunque si se te hace tarde, siempre puedes encontrar cafeterías al paso que te vendan algún panini o comida rápida.

    En cuanto al desayuno, los romanos son muy flexibles con esto, y pueden tomarlo entre las 7.30 y las 9.30 h. Generalmente, es bastante liviano e incluye un rápido café con un croissant (cornetto en italiano).

    Dato extra: si te gusta el cappuccino, el desayuno es el momento para pedirlo. ¡Los romanos jamás toman cappuccino por la tarde!

    Los principales supermercados están abiertos de 8 a 20 h, y ten en cuenta que es bastante raro encontrar cadenas 24 horas, por lo que prepárate con tiempo si tienes que hacer compras.

  • Prueba el aperitivo

    Sección aparte merece el aperitivo italiano, una de las costumbres más arraigadas en el país y especialmente en Roma.

    Se trata de una semi-comida, compuesta por alguna bebida acompañada de comidas livianas que se hace después de salir de trabajar y como “calentamiento” antes de la cena.

    Sin embargo, en Roma toma un significado completamente renovado. Aquí no se trata solo de una comida sino de una forma de relajarse después del día laboral y de encontrarse con amigos a compartir un momento.

    Probablemente, junto con la misa y el fútbol de los domingos, ¡el aperitivo sea una de las costumbres más italianas que existan!

    Las bebidas que suelen tomarse son alcohólicas pero livianas, como Campari, vino blanco, Aperol, Cynar o Martini. Si no bebes alcohol también tienes otras opciones.

    En cuanto a la comida, esta varía según el lugar, pero suele incluir pequeños bocados de quesos, carnes y vegetales, ¡hasta en algunos casos porciones de pasta o pizza!

    El horario para el aperitivo suele ser entre las 19 y las 21 h, y se paga un precio fijo (alrededor de los €10) que cubre la bebida y algunos bocados (en estilo buffet o ya armados).

    Lo mejor del aperitivo es que es muy barato y a veces, si es abundante, puede incluso reemplazar una comida, por lo que es una forma excelente de comer barato en Roma.

    Te recomendamos que durante tu visita a Roma busques algún bar donde tomarlo (debajo te recomendamos uno) y te unas a las multitudes de romanos disfrutando su tiempo libre.

  • Evita las zonas turísticas

    Un consejo clave para comer barato en Roma es escaparle a las trampas turísticas.

    No solo comerás mal, sino que además recibirás un trato mediocre y todo por un precio altísimo.

    A grandes rasgos, es recomendable evitar los restaurantes sobre la Piazza Navona o alrededor de la Fontana di Trevi, el Panteón y el Vaticano.

    Obviamente, puede haber excepciones, pero es por eso que es aconsejable investigar antes de tu viaje y evitar sentarte en cualquier lado cuando te agarre hambre.

    Otra regla de oro con respecto a esto es guiarte por los romanos: si ves que hay una larga fila en la puerta, seguramente sea bueno.

    Además, no tengas vergüenza de consultar en la recepción de tu hotel o a tu anfitrión dónde te recomienda comer, seguramente termines con muy buenas sugerencias.

    Más adelante en el artículo te daremos nosotros algunas sugerencias para que puedas comer barato en Roma y con muy buena calidad.

  • Propinas

    La propina, llamada “la mancia“ en Italia, no es obligatoria y lo cierto es que tampoco es muy usual (un tercio de los italianos no la deja).

    Si te sientas en un restaurante generalmente pagas el cubierto (coperto), que es un valor fijo por persona que puede variar según el restaurante (de €1 a €4).

    En algunos restaurantes más turísticos o caros, se suele cobrar el servicio (servizio), que suele ser el 10% del valor total de la cuenta.

    Se supone que en el caso de que cobre el servicio no se cobra el cubierto, pero les recomendamos chequearlo de antemano ya que hay algunos restaurantes que se aprovechan de los turistas y cobran ambos.

    Si no está incluido nada de esto no estás obligado a dejar propina, pero si quieres hacerlo (si el servicio y la comida fueron buenos) puedes dejar un 10%.

  • Más consejos prácticos para comer barato en Roma

    Hay muchas otras formas de comer barato en Roma, solo tienes que seguir algunos de estos consejos:

    • Si vas a tomar un café o a comer, intenta hacerlo en la barra (al banco), ya que sentarse en las mesas suele acarrear un costo extra.

    • Revisa siempre el menú antes de entrar al restaurante. Suelen estar en la puerta y distinguir entre los precios de barra o en la mesa (al tavolo).

    • Para ahorrar, come una pizza o focaccia al paso. Te las venden por porciones para llevar, son baratas y deliciosas.

    • Intenta pedir vino por cantidades: un vaso (un bicchiere), un cuarto (un quarto) o medio litro (mezzo litro). Los de la casa siempre son muy baratos y de buena calidad.

    • Si te vas a hospedar en algún lugar con comida, haz tus compras en mercados o los alimentari (pequeños locales de comida) con productos regionales. ¡Hasta el aceite de oliva más barato será el mejor que hayas probado en tu vida!

    • Haz un tour gastronómico por la ciudad: ¡es una forma barata de probar muchísimos platos variados y de la mano de un especialista!

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    • Lleva un diccionario de frases italianas o una app en tu teléfono para no tener que sentarte en restaurantes turísticos con menús traducidos. ¡Así tendrás una experiencia más auténtica y seguramente pagues mucho menos!


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Qué comer en Roma

Llegamos a la mejor parte: ¡un repaso por los mejores platos de la comida romana para que disfrutes en tu visita!

Vamos a dividir esta parte en las diferentes secciones que componen el clásico menú italiano:

  • Antipasto: entrada

    El antipasto es el plato de entrada (generalmente frío) y significa, literalmente, ‘antes del plato principal’.

    En Italia tiene muchísimas variaciones, con versiones más suculentas como otras más livianas, con más vegetales en el sur del país y más carne en el norte, mariscos en la zona costera…

    En Roma, algunos de los antipasti que puedes probar son:

    • Bruschetta: es una simple rebanada de pan tostado, con un poco de ajo y aceite de oliva. Encima se le suelen poner diferentes ingredientes, como tomates, quesos, vegetales o carnes frías.

    • Fiori di Zucca: son flores de calabaza rebozadas y fritas. Pueden ir solas o rellenas de queso, gambas o anchoas (nuestra favorita). Una delicia.

    • Ensalada caprese: esta clásica ensalada italiana consta de rodajas de muzzarella fresca, tomate y albahaca, que forman los colores de la bandera italiana. Procede de Capri (de ahí su nombre) pero es muy popular en toda Italia.

    • Supplí: pequeñas bolitas de arroz rebozadas y fritas y rellenas de muzzarella. Son muy populares en Roma y suelen servirse con el aperitivo. También se consigue en Roma la versión siciliana, llamada arancini.

    • Carpaccio: si bien no se trata de un plato en sí, es un método de cortar carne muy fina (desde ternera hasta pescados) para comerla como entrada. Se originó en Venecia pero ya es toda una costumbre también en Roma.

    • Carciofi alla giudia/ alla romana: las alcachofas (alcauciles) son una de las estrellas de la cocina romana. En la versión a la judía se adoban en aceite y sal y se fríen. A la romana, se rellenan con especias y se cocinan al vino blanco.

  • Primo piatto: primer plato

    En Roma el primer plato suele consistir de pasta, aunque también hay opciones de arroz, ñoquis y sopas.

    No suele ser el plato más contundente, pero combinado con un antipasto conforma, para nosotros y por lo general, una comida más que suficiente.

    Algunos de los primeros platos que te sugerimos probar en Roma son:

    – Pastas: ¡imposible resumir esta sección de forma sencilla! Las pastas italianas son únicas en el mundo, y comerlas en Roma es una experiencia inolvidable.

    Algunas de las pastas que te recomendamos probar en Roma son:

    Pasta a la carbonara: uno de los más populares incluso fuera de Italia, tiene una salsa de huevo, queso pecorino y guanciale (una especie de tocino). De lo más clásico y delicioso que puedes probar.

    Pasta all’amatriciana: se suele hacer con bucattini (una pasta más ancha, con agujeros en el medio) y se acompaña con salsa de tomate, tocino y pimienta.

    Pasta cacio e pepe: este plato tiene como protagonistas solo al queso pecorino y la pimienta. ¡Pensábamos que era insulso hasta que lo probamos! Una fiesta de sabor inesperada.

    Pasta all’arrabbiata: generalmente hecho con penne, lleva una salsa picante a base tomate y chiles.

    Pasta con la pagliata: plato típico del Trastevere, se hace con rigatoni y se acompaña con una salsa de tomate a la que se le incluyen intestinos del ternero o cordero lechal, bien limpios por fuera, pero que mantienen en su interior la leche materna. Controversial, pero amado por los romanos.

    – Arroz: si prefieres comer arroz en tu visita a Roma, la elección clara está en el risotto.

    Originario del norte de Italia, el risotto es hoy un plato igualmente popular en el resto de Italia y particularmente en Roma.

    La gracia del buen risotto es que el arroz esté cremoso, textura que se logra dorando los granos primero en arroz y luego cocinándolos a fuego lento en caldo.

    Además, se le pueden agregar cientos de ingredientes. Algunos de los risottos que puedes encontrar en Roma son:

    Alla milanesa: proveniente de Milán, se le agrega azafrán, lo que hace que el arroz quede amarillo y muy sabroso.

    Ai frutti di mare: típico de las zonas pesqueras de Italia, también puedes encontrarlo en Roma. Como su nombre lo indica, lleva mariscos (gambas, almejas, pulpo). Nuestro favorito.

    Quattro formaggi: esta cremosa y suntuosa variedad contiene la combinación de cuatro quesos que se derriten en tu boca y logran un sabor profundo.

    Alla zucca: con calabaza, también se le suele agregar queso.

    – Ñoquis: si bien se los suele incluir dentro de las pastas, para los italianos los ñoquis (o gnocchi) pertenecen a una categoría propia.

    Estas pequeñas bolitas hechas a base de harina y patata son uno de los platos italianos más famosos del mundo, y uno de nuestros preferidos.

    Al igual que con las pastas y el risotto, las variedades son infinitas: hay con distintos tipos de harinas, con ricotta, espinaca, calabaza, pan rallado…

    Mención especial merecen los ñoquis a la romana, que se hacen a base de sémola, se cortan en forma de discos y se cuecen en leche.

    Lo mismo sucede con las salsas, aunque la opción más elegida, para poder saborear bien los gnocchi, es una sencilla salsa de tomate y solo un poco de queso.

    – Sopas: la zuppa o minestra es otra de las categorías en la que los italianos se destacan.

    Según su densidad y pesadez, las sopas italianas se clasifican en tres:

    • Minestrina: sopas livianas, con el caldo como protagonista

    Minestra: suelen ser de verduras, fideos o arroz, o una mezcla

    Minestrone: más sustanciosa, suele contener carne y puede fácilmente sustituir una comida completa.

  • Secondo piatto: segundo plato

    Bueno, quizás con toda esta comida ya estés satisfecho, ¡pero aún no llegamos ni al segundo plato!

    Si quieres comer barato en Roma, sinceramente te sugerimos elegir ya sea el primero o el segundo (¡y dejar algo de espacio para el postre!).

    Los segundos platos romanos generalmente están compuestos por un trozo de carne o pescado con un acompañamiento (o contorno).

    Estas son algunas sugerencias para que pruebes:

    Saltimbocca alla Romana: trozos de carne de ternera con jamón crudo, salvia y hechos a la manteca.

    Coda alla vaccinara: rabo de toro en un estofado de salsa y verduras. Al igual que la trippa, se trata de un plato de origen humilde que nace de los habitantes pobres de la ciudad que cocinaban las partes más baratas de la vaca.

    Trippa alla romana: similar a los callos españoles, se trata de un plato hecho con tripas de ternera con salsa de tomates y verduras, menta y queso.

    Abbachio alla romana: un clásico de la Semana Santa en la región del Lazio, se trata de trozos de cordero lechal cocido con diferentes ingredientes y hierbas aromáticas.

    Porchetta d’Ariccia: este plato de cerdo nació en el pueblo de Ariccia, en las afueras de Roma y consta de un pedazo de carne de cerdo hecho al horno con hierbas aromáticas, sal y pimienta.

    Filetti di baccalá: si te gusta el pescado, puedes probar el clásico de Navidad de los romanos. Como su nombre lo indica, es un sencillo filete de bacalao rebozado y frito; también se puede comer al paso en varios lugares.