Cuando comencé a viajar por Asia me propuse encontrar esa playa paradisiaca que promueven en todas las revistas y programas de televisión. La primera pista que tenía fue que podría estar en Tailandia, específicamente su famosa isla Koh Phi Phi, pero no fue ahí.

Koh Phi Phi no es el paraíso, ni tampoco es la mejor playa del Sudeste Asiático.

Es cierto que su famosa playa Maya cuenta con agua color turquesa, arenas suaves y blancas y está rodeada de acantilados, pero carece de algo esencial: tranquilidad, solitud y poder permanecer ahí más de un día absorbiendo la belleza del lugar sin tener que estar esquivando hordas de turistas y sus selfiesticks.