Inicialmente Corea del Sur no estaba dentro de mis planes de viaje, de hecho haré una confesión, normalmente tengo al menos un poco de información sobre el lugar que voy a visitar o algún interés en particular de viajar ahí, pero de Corea no.

Además de saber que están en amenaza constante de guerra, que el K-Pop (Música pop coreana) es muy popular en México y que bailé  Gangnam Style  en varias bodas y fiestas, no sabía con que me encontraría.  Pero lo que vi fue una agradable e interesante sorpresa, sin olvidar una lección viviente de historia.

Antes de continuar con el artículo, una rápida pero importante clase de historia para que entiendas el por que de lo que escribí.

Corea era un país unificado hasta 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial dividieron al país autoritariamente por el mandato de las potencias militares de ese entonces, Estados Unidos y Rusia.

Desde 1910 y hasta 1945 el país estaba invadido y controlado por Japón, al final de la guerra Japón pierde control sobre el país y es cuando deciden separarlo por el famoso Paralelo 38 (Punto cardinal). Cada país formó su gobierno independiente uno democrático/capitalista apoyado por Estados Unidos (Corea del Sur) y uno comunista/dictadura apoyado por Rusia (Corea del Norte). En 1950 Corea del Norte, con el apoyo de Rusia, decide invadir a Corea del Sur para tener el control total sobre el país.

Corea del Norte contaba con una superioridad militar ya que en tan sólo 3 días le fueron suficientes para tomar control de la capital. Al poco rato de iniciada la guerra, y poco antes de que China decidiera involucrase y apoyar a Corea del Norte, las Naciones Unidas deciden intervenir y enviar apoyo a Corea del Sur. 16 países extranjeros brindaron su apoyo al pueblo de Corea, entre los principales, Estados Unidos.

Gracias a este apoyo, Corea está eternamente agradecida con estos países y cuenta con relaciones diplomáticas y económicas muy fuertes, sobre todo Estados Unidos (Claramente se puede observar en todo Corea una fuerte influencia cultural y económica norteamericana).

Después de 3 años de guerra se decide firmar un tratado de cese de fuego, el tratado fue firmado por Corea del Norte, China y el General de las tropas de las Naciones Unidas.

Corea del Sur no firmó el tratado pues ellos querían la unificación del país, no un cese de fuego temporal. La ONU y partes involucradas creían que este cese de fuego duraría tan sólo un año y después de esto todo se arreglarían para la unificación del país. Han pasado 61 años y la guerra sigue en pie.

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Corea es un país en guerra. Una guerra la cual su presencia se ha disipado poco a poco a través del tiempo, pero sigue estando ahí, de forma casi invisible pero constante.

Lo más interesante de un viaje son esos pequeños detalles que encuentras en el día a día, esas cosas que para los locales pasan desapercibidas por que son vistas como normales pero para un extranjero es toda una curiosidad. Y Corea está lleno de esos detalles, sobre todo enfocado a la guerra.

En cada estación de metro, tren y en el lobby de los hoteles verás unos armarios llenos de máscaras de gas que dicen “Úsese en caso de un ataque biológico, químico, radioactivo o incendio”

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Los refugios están bien señalados por todo lados, vas caminando y encuentras letreros que dicen “Refugio a 50m”. En Coreano e Ingles.

Los metros cuentan con pantallas de televisión y en estas pantallas transmiten constantemente como usar las máscaras, extintores, salidas y demás procedimientos en caso de un ataque o emergencia. Inclusive ponen una representación “digital” de cómo sería un ataque con bombas sobre la ciudad y como habría que reaccionar para buscar refugio, salidas de emergencia y demás

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El servicio militar es obligatorio para los hombres durante 2 años. Sin éste no puedes encontrar trabajo.

Verás poca policía en la calle pero estás en constante monitoreo, en Seúl parece que te encuentras dentro de la casa de Big Brother pues hay una cámara de seguridad cada 2 metros.

La autopista que va hacía el norte, justo hacia la zona desmilitarizada, tienen puentes antitanques. Estos puentes tan sólo son una gran placa de concreto que está sobre la carretera, arriba de la placa cuenta con explosivos y está diseñado para en caso de ser atacados esta placa estalle, caiga sobre el camino para bloquearlo y evitar que los tanques avancen.

Toda la orilla de la carretera está lleno de alambre de púas y una caseta de seguridad con un soldado cada 100 metros. A lo lejos puedes ver las montañas de Corea del Norte pero no verás un solo árbol en ellas pues Corea del Norte los ha talado todos para tener una mejor visión del terreno. Esto lo hizo no por que tuviera miedo de Corea del Sur, ya que Corea del Sur jamás ataca primero, si no por que quiere evitar que sus ciudadanos huyan hacía el sur.

Como en todo país que ha vivido un evento trágico en su pasado, los adultos son los que más vivos tienen los recuerdos pero los jóvenes se han olvidado de ellos y viven sus vidas como si nada pasará. Es interesante ver como se desarrolla la vida en un país que está preparando para la guerra en cualquier momento.

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Frontera con Corea del Norte. Los guardias de seguridad están ahí para la protección de los turistas, del otro lado siempre hay alguien observando y aunque estén las ventanas cerradas detrás de ellas hay alguien con cámaras o binoculares para vigilar.

Debido a su historia de guerra e invasiones Corea poco a poco está intentado recuperar su identidad cultural e histórica. Por ejemplo, la mayoría de los templos y castillos son construcciones con materiales modernos pero conservando su arquitectura original. Muchos artefactos históricos coreanos, como los sellos reales, fueron traficados fuera del país durante la guerra y Corea está haciendo un esfuerzo para recuperarlos.

Corea es una potencia económica, tecnológica y militar y ahora quiere convertirse en un atractivo turístico de nivel internacional, y la verdad creo que lo está logrando. Poco a poco más personas están poniendo los ojos en este país pues su atractivo está creciendo. La infraestructura turística con la que cuenta es de gran calidad y la amabilidad de sus habitantes es distintiva, aunque la mayoría de sus habitantes no hablen inglés no es de extrañar que en el metro alguien intente sacar conversación preguntando ¿de dónde eres? O ¿cuántos días llevas de viaje? E inclusive harán todo lo posible por ayudarte si te encuentras perdido, hasta acompañarte al lugar (Esto me pasó).

Este fue un viaje breve pero interesante y sumamente educativo, me llevé una muy grata sorpresa al llegar a un lugar donde no sabía que esperar y terminar viviendo de primera mano la historia que actualmente se está escribiendo.

Creo que muchas personas revalorizarían lo que están haciendo actualmente sabiendo que en cualquier momento una guerra puede empezar y cambiarlo todo, pero no necesitas de una amenaza de este estilo para pensar así, tan sólo basta con  darte cuenta de la fragilidad con la que vives y como las cosas pueden cambiar radicalmente de la nada.

Mejor intenta aprovechar cada momento y hacer lo que realmente te gusta, por que así como Corea del Sur, todas las personas viven una guerra invisible que puede tornarse muy real en cualquier momento.