Llegué el 9 de Julio en la madrugada a India y estuve en este país casi 3 meses. Viajé de norte a sur, exploré lugares turísticos y otros no tanto, conviví con personas locales, comí todo tipo de platillos e inclusive tomé un curso de meditación de 10 días.

Creo que después de este tiempo tengo una noción clara de por qué las personas aman u odian India e intentaré explicarlo lo mejor que pueda.

Dicen que después de viajar a India cambias, que no eres el mismo y esto para mi fue totalmente cierto. India fue ese país que me retó en todos los sentidos, cada día y a cada momento India estaba ahí presente para confrontarme.

Después de viajar por un periodo largo de tiempo en un país ajeno al tuyo eventualmente llega el punto en donde olvidas que estás fuera de casa, lo que una vez fue novedoso y distinto se convierte en familiar y rutinario, India no es así. India te recordará a cada momento que estás en un país totalmente diferente, en lugar donde todo es posible, nada es estable y mucho menos rutinario sin importar el tiempo que lleves en él.

India jamás te dejará olvidar que estás en India.

El constante recordatorio de que estás en un país que no es el tuyo vendrá de diferentes formas, alguna veces escucharás algo, otras veces lo verás, en ocasiones lo sentirás o todas al mismo tiempo.

India es un lugar donde todos los sentidos se sobrecargan, recibirás una excesiva cantidad de estímulos sensoriales en todo momento a todas horas que al inicio no podrás con ello.

Vas caminando por la calle verás a unas personas discapacitadas o pobres pidiendo dinero en un lado, volteas al otro y verás un gran templo hinduista lleno de lujos, escucharás la voz de los vendedores gritándote para que te acerques a ver su mercancía pero esto sólo será por unos instantes pues al poco tiempo escucharás cánticos que no sabes de donde provienen, olerás la comida que están cocinando cerca y podrás saborear el aire que está impregnado de especias, contaminación y muchas otras cosas que prefieres no cuestionar. Todo esto sucede en menos de un minuto y tan sólo al caminar 2 pasos, imagina un día lleno de estas sensaciones.

Esta es la primera parte de por qué las personas empiezan odiando India.

Este viaje no sólo me cambió si no también me retó, he tenido la fortuna de poder viajar en muchos países y generalmente nunca tengo problema en ninguno de ellos, me muevo fácilmente entre ciudades y pueblos como si fuera de ahí, pero India no.

Seré sincero, al inicio lo detesté, no podía con este viaje. Estar en constante alerta, viendo a mi alrededor, tratando de entender que sucede y poder intentar tener un poco de control de la situación es desgastante y abrumador.

Luego comprendí que los negocios y el turismo en India no se hacen con la cabeza, si no con el corazón. Tienes que dejar a un lado la lógica y la razón para hacerle caso a tu instinto, es la única forma en que podrás disfrutar de este país.

Las cosas que verás, escucharás, sentirás, olerás y probarás, no hacen sentido. He intentado entenderlas, y en verdad que no hacen sentido ninguna de ellas, pero una vez que te dejas llevar en este caos y desorden lo empezarás a disfrutar.

India no se visita, se vive.

Creo que esta es otra de las razones de por que las personas detestan India, ven suciedad, pobreza, caos, incertidumbre a donde sea que volteen y no es una visión agradable, lo peor es que no se permiten sentirlo, procesan toda esta información con la cabeza. Así no funciona India.

Si mi visita a este país hubiera sido de tan sólo unos días creo que lo hubiera odiado, durante los primeros días más de una vez me pasó por la cabeza, ¿ y si me voy ya? Inclusive busqué opciones de vuelos para salir de ahí.

Pero no, no podía dejar que eso sucediera. No podía dejar que un país me causará tanto descontento, no era normal. Quería entender la realidad de la situación, el por qué estaba sucediéndome esto, por qué me sentía tan mal en un país que había escuchado maravillas de él. Me obligué a quedarme.

Conforme pasaron los días me fui adaptando, me fui mimetizando, fui dejando de lado la lógica para dejarme llevar por lo que sucedía y cuando por fin dejé que mi instinto me llevará, que mi sentimientos fueran los que dictarán las decisiones y no la lógica, pude conocer otra India, una que no se ve a primera vista.

Tienes que estar preparando pues este país jugará con tus emociones, las revolverá, destrozará y cambiará. Lo curioso es que no importa que tanto leas, te digan o escuches sobre la India, hasta que no estés aquí lo podrás vivir, porque lo vas a sentir. Ningún país logra entrar tan dentro de ti como India, en otros lugares en cierta forma sigues siendo tu, en India llegará el punto donde no te reconoces a ti mismo.

Habrás cambiado y mucho. El cambio no es algo que le agrade a las personas, por esto la dualidad de sentimientos hacia este país.

No importa cuantos países hayas viajado o que tan abierto de mente te consideres, nada te va a preparar para India y no por esto debes de dejar de visitarla, tan sólo recuerda tomarlo todo con calma, entender que aquí las cosas no hacen sentido y sobretodo que recibirás golpes emocionales muy fuertes, muy radicales y en todo momento. Pero si logras pasar eso y vez detrás de las apariencias, encontrarás un país de sonrisas, corazones cálidos, un orden dentro del caos y una comida deliciosa.

India es el blanco y el negro en el mismo lugar, vida y muerte,  silencio y ruido, dulce y  amargo, oscuridad y  luz; todos los contrastes que existen en el mundo los encontrarás en India conviviendo día a día y cuando te des cuenta que inclusive las cosas opuestas son partes de lo mismo y que no pueden existir el uno sin el otro, entonces habrás cambiado, India te habrá cambiado.

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