Antes de salir de viaje y mientras planeaba que haría alrededor del mundo no paraba de pensar en el ¿por qué quiero hacer este viaje? y cada vez que surge la pregunta parece que el destino me tiene preparada una respuesta.

Al final entre lectura de libros, artículos y experiencias de otras personas he podido definir 2 cosas, la primera es una justificación más real y clara de por que viajar, que complementa un poco la que expliqué en “El por que de mi viaje por el mundo”, y la segunda cosa que pude definir es que en definitiva necesito una lista antes de morir.

Ambos pensamientos están muy entrelazados por lo cual empezaré escribiendo un poco el por que.

Siempre había escuchado que al final de nuestra vida lo único que tendremos son nuestros recuerdos y nada más, pero creo que jamás lo había comprendido en realidad, cuando por fin entiendes este significado es como si de la nada dieras una vuelta completa al enfoque de tu vida, empiezas a replantearte que es lo que has hecho y que es lo que estas haciendo.

Vamos persiguiendo cosas materiales y un crecimiento profesional con la idea de crear una falsa seguridad pues creemos que al final de nuestros días podremos “cosechar” todos esos frutos de nuestro esfuerzo de nuestra juventud.

Pero, ¿Por qué no debería ser al revés? ¿Por qué no primero buscar la forma de disfrutar la vida, conocer cosas y vivir experiencias cuando aún tenemos las fuerzas y ganas de hacerlo?

No soy religioso pero estoy convencido que en el momento en que la muerte nos alcance lo único que quedará de nosotros son los recuerdos y memorias de experiencias, ya sea que estos vayan con nosotros a otra vida (en caso de creer en la vida después de la muerte) o se quedarán en esta vida dentro de las personas que nos conocieron, de cierta forma seguiremos viviendo mientras alguien aún recuerde lo que hicimos y como vivimos.

Creo fielmente que es más rico un viejo vagabundo que se empeño vivir su vida al máximo llenándola de experiencias y recuerdos y pasa el final de sus días en un pequeño cuarto que aquel millonario que se empeño por construir un imperio y lo único que tiene al final es una mansión vacía pero ningún recuerdo entrañable al cual aferrarse.

Entonces, si lo único que tendremos al final son nuestros recuerdos habrá que hacerlos inolvidables y de esta idea surge la necesidad de crear una lista de cosas que hacer, aprender o visitar antes de morir.

Todo mundo debería tener una lista así, si quieren hacer que su vida sea memorable.

No importa que tan extremistas sean tus sueños, en algún momento de cierta forma se podrán hacer realidad.

Si quieres conocer mi lista da click en: Mi “Bucket List”

Al final de nuestros días lo único que definirá nuestra existencia fue lo que hicimos y no lo que tenemos.